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Entrevista a Antoni Poveda en CONAMA

La pandemia ha cambiado muchos de nuestros hábitos diarios, entre ellos, la manera en la que nos desplazamos. Así lo demuestra el informe La bicicleta y el patinete en tiempos de pandemia en las zonas urbana españolas elaborado por la Red de Ciudades por la Bicicleta, que se presentará durante Conama 2020. Hablamos con su presidente, Antoni Poveda, quien nos avanza algunas de las claves del estudio y el papel que debe adoptar la bicicleta en la recuperación post pandemia. Poveda es, además, vicepresidente de Movilidad, Transporte y Sostenibilidad del Área Metropolitana de Barcelona (AMB).

La Red de Ciudades por la Bicicleta trae importantes novedades. ¿Cuáles son?

Desde la Red de Ciudades por la Bicicleta (RCxB) tenemos el objetivo de conseguir ciudades y territorios 100 % ciclables para reducir las emisiones de efecto invernadero de cara a 2030. Como novedad, estamos preparando el lanzamiento del estudio La bicicleta y el patinete en tiempos de pandemia en las zonas urbanas españolas. Somos conscientes de que 2020 ha sido un año atípico para la movilidad y con este informe pretendemos conocer la percepción y el uso que han tenido los ciudadanos de la bicicleta, del patinete y de las infraestructuras locales durante este tiempo, así como la evolución de los hábitos de la población en cuanto a la movilidad sostenible.

¿Qué particularidad tiene este estudio?

El informe se ha realizado en un contexto complejo, ya que la movilidad se ha visto reducida drásticamente durante la pandemia y esto siempre debe tenerse en cuenta. Aun así, se ve un aumento de los usuarios de la bicicleta y hemos identificado nuevos perfiles que han optado por dicho medio de transporte durante 2020. Conocer estos datos es muy significativo para ver cómo cambia la movilidad o el impacto diferenciado en función de los municipios grandes o pequeños, pero pronto podremos dar información más completa.

¿Cómo ha evolucionado el uso de la bicicleta en la sociedad española?

Cada dos años, la RCxB mide la evolución de la movilidad ciclista a través del Barómetro de la Bicicleta realizado junto con la Dirección General de Tráfico (DGT). En el último de estos informes, publicado en 2019, se observó que el uso de la bicicleta había crecido dos puntos con respecto al 2017. En total, alrededor de nueve millones de personas entre 12 y 79 años usaba la bicicleta de manera semanal, un 5% más que hace diez años.

Otro dato de interés que puso en relevancia el informe es que 1,5 millones de personas usan la bicicleta de manera diaria en lo que se conoce como movilidad obligada, es decir, ir a trabajar o estudiar. De hecho, es en el ámbito de los estudios donde se apreció el incremento más significativo (un 8,6% más que en 2017), por lo que se ve que también atrae a un público joven. La tendencia creciente del uso de la bicicleta puede deberse, entre otros factores, al aumento de la infraestructura de las ciudades, ya que algunas ciudades y municipios han hecho una apuesta importante por medidas como los carriles bici o las zonas 30.

¿Cuál debería ser el papel de la bicicleta tras la pandemia?

La bicicleta ha demostrado tener un papel clave y este impulso debe mantenerse tras la pandemia. Presenta un modo de transporte individual sostenible y saludable, tanto a nivel físico como emocional. También es estrictamente seguro en un contexto post pandemia y su uso debe incrementarse, tal y como han recomendado desde el Ministerio de la Transición Ecológica o de Transportes Movilidad y Agenda Urbana. A todo esto, se une su importancia para la reducción de emisiones y de recursos energéticos para hacer frente a la crisis climática.

Para conseguirlo, desde el conjunto de los ayuntamientos debemos actuar de manera decidida. Hay que decir que se ha ido avanzando en los últimos años, pero ahora hay una nueva oportunidad con los Fondos de recuperación europeos (Next generation European Union) para la mejora de las infraestructuras ciclables.

¿Qué otros retos debe afrontar la bicicleta en la recuperación?

Con la pandemia han cambiado nuestros hábitos de compra, apostando cada vez más por la venta online. Esto hace que veamos un sinfín de vehículos y furgonetas de reparto en los núcleos urbanos, que aumentan significativamente la contaminación atmosférica. Ante esta situación, desde la RCxB apostamos por la ciclologística, es decir, que el reparto de última milla se haga a través de la bicicleta. Es una alternativa sostenible para nuestras ciudades y ya se está haciendo en otros territorios europeos, por lo que es uno de los retos que debemos comenzar a afrontar.

¿Qué asignaturas pendientes quedan en relación a la bicicleta?

En los últimos años se han acelerado mucho las medidas para fomentar el uso de la bicicleta en ciudades como Sevilla, Barcelona, Bilbao y Valencia, así como en otros pequeños municipios.  Sin embargo, la infraestructura ciclable debe seguir creciendo para conectar cada vez más ciudades y barrios. También se deben fomentar los aparcamientos seguros para la bicicleta, ya que muchos ciudadanos los identifican como un problema, e impulsar la oferta de bicicleta pública. Muchas de las ciudades que han optado por estas estrategias han visto impulsado el uso de la bicicleta, por lo que se puede seguir replicando en el resto de los territorios.

Otra medida importante es impulsar la industria de la bicicleta en España. Genera más de 20.000 puestos de trabajo y, con la pandemia, hemos visto cómo muchas tiendas no tienen suficientes productos para afrontar la demanda. Es una oportunidad que no debemos dejar pasar.

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