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Barcelona: nuevos compromisos para reducir la contaminación atmosférica

La Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona, ​​el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), la Diputación de Barcelona y representantes locales renuevan el acuerdo para reducir las emisiones, durante la segunda cumbre de la calidad del aire. Las administraciones catalanas constatan un alto nivel de consecución de las medidas acordadas, en pactan de nuevas y requieren al Gobierno que emprenda las medidas necesarias en su ámbito de responsabilidad.

El consejero de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet; la teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, ​​Janet Sanz, el vicepresidente de Movilidad y Transporte del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), Antoni Poveda, y el diputado delegado de Espacios Naturales y Medio Ambiente de la Diputación de Barcelona, ​​Valentí Junyent, han presentado este lunes una declaración institucional con un conjunto de nuevas medidas que se pueden emprender para continuar reduciendo la contaminación atmosférica, en el marco de la celebración de la segunda Cumbre de la calidad de el aire en la conurbación de Barcelona, ​​celebrada en el Palau de Pedralbes.

Una declaración conjunta

El acto ha vuelto a reunir, como en la cumbre de 2017, representantes de administraciones, entes locales y organismos implicados en la reducción de la contaminación, especialmente alrededor de Barcelona. Han asistido el consejero de Interior, Miquel Buch, y representantes de municipios de la conurbación de Barcelona, ​​así como la Asociación de Municipios por la Movilidad y el Transporte Urbano (AMTU), la Federación de Municipios de Cataluña (FMC), la Asociación Catalana de Municipios y Comarcas (ACM), el representantes del puerto de Barcelona y la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM).

La declaración refuerza el primer gran compromiso común de las diversas administraciones en torno a unos objetivos compartidos para garantizar la calidad del aire y proteger la salud y el medio ambiente. Un compromiso que ha comenzado a dar frutos, ya que se ha constatado un alto nivel de logro. Las diferentes administraciones han determinado que, dos años después de la primera cumbre, se han establecido los mecanismos necesarios para gestionar los episodios ambientales y se han creado las bases para llevar a cabo medidas estructurales para combatir la contaminación atmosférica en la zona de bajas emisiones de las Rondas de Barcelona a partir del 1 de enero de 2020.

También han establecido nuevas medidas para reforzar el pacto y acelerar el proceso de reducción de la contaminación atmosférica un 30% desde 2017 en toda la conurbación barcelonesa.

El consejero de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet, ha explicado que “vamos por buen camino pero no debemos caer en la autocomplacencia. De las 17 estaciones de nuestra red de vigilancia de la contaminación atmosférica que superaban los límites de dióxido de nitrógeno el año 2010, hemos pasado a dos, pero el objetivo es llegar a cero. Queda trabajo por hacer y por ello en la cumbre de hoy hemos aprobado nuevas medidas que contribuirán a mejorar la calidad del aire que respiramos “. Calvet también ha puesto en valor “el modelo de gobernanza compartida que hemos hecho nuestro todas las administraciones catalanas implicadas en la gestión de las acciones que nos deben llevar a reducir la contaminación”. Finalmente el consejero pidió “la colaboración de la ciudadanía ante las medidas que los pueden tener que hacer cambiar algunos hábitos de movilidad”.

La teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, ha destacado que “Barcelona será la primera ciudad que tendrá una zona de bajas emisiones permanente a partir del 1 de enero de 2020 y esta medida nos permitirá, con el objetivo del 2024, una reducción de 125.000 vehículos y de un 30% de la contaminación “. Sanz ha reclamado que el resto de administraciones también cumplan sus responsabilidades.

El vicepresidente de Movilidad y Transporte de la AMB, Antoni Poveda, ha manifestado que “la AMB no quiere dar un mensaje demasiado optimista en cuanto al descenso de la contaminación; hay que tener en cuenta que el año pasado el tráfico y las emisiones aumentaron en el área metropolitana. Sin embargo, la AMB ha conseguido finalizar la práctica totalidad de los proyectos a los que se comprometió en la cumbre de hace dos años. Ahora hay que seguir avanzando, con consenso entre administraciones, pero con exigencia ante lo que es un problema grave para la salud de la ciudadanía “.

Compromisos actualizados

Uno de los puntos acordados ha sido el de presentar un proyecto de ley de calidad del aire en el plazo de un año, que establecerá los criterios comunes de la definición de las zonas de bajas emisiones (ZBE). En estas zonas se quiere habilitar e implementar el Registro metropolitano de vehículos extranjeros y otros vehículos autorizados para hacer efectivo el control automatizado de las restricciones de circulación en el horizonte 2020. Las restricciones deben comportarse también el refuerzo del transporte público, la ampliación de aparcamientos de enlace y la instalación de señalización de aproximación a las ZBE y derivación hacia los aparcamientos.

La declaración prevé llevar a cabo cambios en la gestión de la velocidad en determinadas vías interurbanas, como limitar la velocidad máxima de circulación a 50 km / h en la carretera C-17 a su paso por Barcelona, ​​y estudiar si es necesario implantar el límite en otras carreteras. También se analizará la viabilidad de limitar la velocidad en diferentes tramos de vías interurbanas del Ámbito-40, como la AP-7, la A-2 y la B-23, en el Baix Llobregat, y la AP 7, la C-17, la C-58 y la C-33, en el Vallès Oriental.

Respecto de la gestión del tráfico en las carreteras, se quieren establecer varios carriles bus. El primero, de 15 kilómetros, será en la C-245, entre Castelldefels y Cornellà (Barcelona), que debe quedar terminado en el año 2020. También se impulsarán los trabajos para poder licitar las obras de los carriles bus de acceso en la capital catalana desde diversas vías: la C-31 norte (de San Adrián en Tiana), la B-23 (de Barcelona a Molins de Rei), la C-31 sur (del Mas Blau en el Prat de Llobregat y la plaza de España) y la C-31 (conexión C-31 / C-245 / C-32).

En cuanto a las vías de altas prestaciones y su financiación, se estudiará la implantación de un posible peaje de congestión y la bonificación a vehículos de bajas emisiones por parte de las autoridades locales, que sea compatible con el modelo global planteado para toda Cataluña.

En referencia a la ambientalización de flotas, se reforzarán las subvenciones para la renovación del parque de vehículos, especialmente con respecto a los de distribución urbana de mercancías.

Requerimientos al Estado

Las instituciones participantes en la cumbre han reiterado las reclamaciones al Estado para que se implique en este ámbito. Hay, por ejemplo, una regulación de distintivos ambientales; una revisión del etiquetado para ajustar los niveles de contaminación de cada vehículo; o descuentos en autopistas para VAO y ECO en los peajes de competencia estatal. También hay una transferencia real del transporte de mercancías por carretera hacia el transporte ferroviario. Consideran imprescindible un incremento de la aportación a la ATM, el traspaso de la B-23 y una partida presupuestaria para habilitar el carril bus, o la ejecución de las inversiones pendientes de ADIF.

Es necesaria, al mismo tiempo, la revisión del impuesto sobre carburantes para no favorecer la compra de vehículos diesel, y la del impuesto de matriculación para incentivar la compra de vehículos menos contaminantes; mientras que, por otra parte, es necesario que se establezca durante cinco años un IVA superreducido del 4% en la adquisición de vehículos eléctricos. Finalmente, han reclamado la creación de un área de control de emisiones (ECA) en el Mediterráneo y de un fondo estatal para financiar los planes autonómicos y municipales.

Un balance positivo pero insuficiente

Durante la cumbre se ha hecho un balance del trabajo realizado en los dos últimos años y de cómo las medidas emprendidas han contribuido a mejorar la calidad del aire. La muestra es el grado de cumplimiento de las acciones consensuadas hace dos años, que llegan, en conjunto al 70%.

Los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), uno de los contaminantes atmosféricos más problemáticos en esta área, han disminuido. El año pasado sólo dos estaciones de la red de vigilancia y previsión de la contaminación superaron el límite de la media anual, cuando en 2017 la habían superado cinco estaciones. Estas dos estaciones son representativas de condiciones de tráfico intenso, que se ocurre en muchas vías de los centros urbanos de grandes ciudades. En la última década, la reducción ha sido clara. En 2010 eran 17 las estaciones que superaban los límites de este contaminante. En cuanto a las partículas PM10, se han consolidado unos niveles por debajo de lo que fija la Unión Europea.

Aunque la movilidad está aumentando, se observa una tendencia positiva, con un aumento del uso del transporte público y de vehículos más limpios. El 1 de enero de 2020 quedará definitivamente implantada la zona de bajas emisiones de dentro de las Rondas de Barcelona que, junto con otras medidas complementarias, debe ayudar a reducir los niveles de óxidos de nitrógeno.

En los próximos meses quedará listo el documento base del nuevo Plan de actuación de calidad del aire 2020-2025. El Plan director de movilidad 2020-2025 está en fase de participación pública y el Plan director de infraestructuras 2011-2020 está en ejecución.

Más allá del Ámbito-40

El acuerdo alcanzado en marzo de 2017, en el marco de la primera Cumbre de la calidad del aire, afecta el Ámbito-40, que son los municipios que integran la zona de protección especial del ambiente atmosférico. Son Barcelona, ​​Badalona, ​​Hospitalet de Llobregat, Sant Adrià de Besòs, Santa Coloma de Gramenet, Castelldefels, Cornellà de Llobregat, Gavà, Martorell, Molins de Rei, Esplugues de Llobregat, El Papiol, Pallejà, El Prat de Llobregat, Sant Andreu de la Barca, Sant Feliu de Llobregat, Sant Joan Despí, Sant Just Desvern, Sant Vicenç dels Horts, Viladecans, Badia del Vallés, Barberá del Vallés, Castellbisbal, Cerdanyola del Vallès, Montcada i Reixac, Ripollet, Rubí, Sabadell, Sant Cugat, Sant Quirze del Vallès, Santa Perpètua de Mogoda, Terrassa, Granollers, la Llagosta, Martorelles, Mollet del Vallés, Montmeló, Montornès del Vallès, Parets del Vallès y Sant Fost de Campsentelles.

Además de estos, hay implicados en el acuerdo municipios del área de influencia del Ámbito-40, que se comprometen a contribuir en la difusión y sensibilización entre la ciudadanía, en tanto que son generadores de movilidad sobre esta zona de protección especial. Concretamente, se tracda de Abrera, Alella, Begues, Caldes de Montbui, Cervelló, Corbera de Llobregat, El Masnou, Esparreguera, Igualada, La Palma de Cervelló, Lliçà d’Amunt, Lliçà de Vall, Manresa, Mataró, Montgat, Olesa de Montserrat, Palau de Plegamans, Polinyà, Premià de Mar, Sant Boi de Llobregat, San Clemente, San Pere de Ribes, Sant Sadurní d’Anoia, Santa Coloma de Cervelló, Sentmenat, Sitges, Teià, Tiana, Torrelles de Llobregat, Vallirana, Vic, Vilafranca del Penedès, Vilanova y la Geltrú y Vilassar de Dalt.

En total, las medidas beneficiarán directamente 4,3 millones de personas de 4 comarcas del Ámbito-40 (Barcelonès, Baix Llobregat, Vallès Occidental y Vallès Oriental), e indirectamente 6 comarcas más del entorno de Barcelona (Osona, Bages, Anoia, Maresme, Alt Penedès, y el Garraf).

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