Francesco Tonucci y lo insoportable.

Cabe cuestionarse, de arriba abajo, el actual modelo urbanístico y de movilidad de las ciudades escuchando las razones que nos ofrecen los niños.

Superado, antiguo y, sobre todo, insoportable, son los calificativos que Francesco Tonucci otorgó el coche privado el pasado 25 de noviembre en su intervención en la jornada específica sobre caminos escolares seguros, desarrollada en el marco de las primeras Jornadas de Reflexión y Debate sobre Movilidad Sostenible que organizó el Área de Movilidad del Ayuntamiento de Palma.

La contundencia de las palabras de Tonucci son una conclusión de una trayectoria profesional de investigación pedagógica, de la materialización de varios proyectos, el más conocido es ‘La città dei bambini’, y de su pensamiento, construido también a lo largo de los años de trabajo en el Instituto Italiano de Ciencia y Tecnología de la Cognición. El proyecto, lejos de ser un planteamiento utópico o incluso ‘naïf’, nos enfrenta con la realidad de la ciudad y la contrasta con las opiniones de los niños. De esta manera, se comienza a tejer un hilo argumental en el que hay que cuestionarse, de arriba abajo, el actual modelo urbanístico y de movilidad de las ciudades escuchando las razones que nos ofrecen los niños. Su óptica, opinan Tonucci y su equipo, nos ayudará a conseguir un verdadero equilibrio entre todos los habitantes de la ciudad.

Para Tonucci, el proyecto sirve para reajustar las ciudades, pensadas casi siempre por los hombres, trabajadores, de mediana edad y en pleno uso de facultades físicas. Nunca han sido pensadas para los niños ni para las personas ancianas o con movilidad reducida, lo que ha provocado el que tenemos ahora: una ciudad prácticamente invadida por los coches donde en algunos casos se llega a ocupar hasta el 70% del espacio público con estas máquinas que tienen muchos efectos secundarios.

Es justamente este uso, y estos efectos, lo que se intenta denunciar desde el proyecto de ‘La città …’ y lo que hace que, por ello, Tonucci emplee el adjetivo ‘insoportable’: contaminación ambiental y acústica a niveles superiores a los permitidos para la salud humana; reducción de la esperanza de vida en las grandes ciudades por causa de las patologías asociadas a esta polución; inseguridad en la vía pública que genera lo que él llama una nueva forma de violencia; la distribución desequilibrada del espacio público, que ha llegado al extremo de aniquilar el juego infantil e incluso la vivencia de la calle como un espacio propicio para el desarrollo social de los niños y las niñas.

El proyecto ha trascendido la ciudad de Fano (provincia italiana de Pesaro-Urbino), donde fue aplicado por primera vez en los años ochenta para llegar incluso a Argentina, pasando por Pontevedra, ejemplo de que las cosas pueden hacerse de una manera diferente, también en España. Esto sirve a Tonucci para contradecir el tópico de que el europeo, a diferencia de la utopía escandinava ‘de los países del norte de Europa, somos incapaces de adaptarse a nuestros entornos urbanos una nueva manera de entender la movilidad erradicando el coche o, mejor dicho, reequilibrando el uso del coche hacia otros tipos de transporte a los centros de la ciudad. Para demostrarlo las herramientas empleadas son las que también ya hemos empezado a aplicar en Palma: pacificación del tráfico reduciendo los límites de velocidad; restricciones de paso de vehículos en el centro histórico dejando vía libre sólo a residentes y transporte público; limitación del acceso a los centros escolares sólo para determinadas edades tempranas; gratuidad en el transporte público hasta los 12 años, etc.

Con todo ello, el objetivo de estas ‘nuevas’ ciudades de la infancia no es sólo cambiar esta situación de dominancia de un determinado medio de transporte encima de los demás. Este cambio de prioridades facilitará también la recuperación de unos hábitos largamente olvidados y dotará a los niños de una mayor autonomía en el trayecto a la escuela, el uso de la calle o la plaza para jugar, etc. En definitiva, la creación de una mayor familiaridad con el espacio público y los peligros / oportunidades que ello supone.

Tonucci explica que la mejor manera de formar las generaciones futuras es proporcionar experiencias, las que luego reportan a quien las vive un retorno que estimula su educación, sociabilización, sensibilidad, astucia, etc. Estas son las oportunidades perdidas cuando decidimos aislarnos en el coche privado en busca de una supuesta seguridad que las estadísticas, en los estudios que maneja Tonnucci, han presentado como hipotética e incluso falsa. Hay que replantearnos nuestros desplazamientos como una oportunidad de hacer ejercicio disfrutando de una experiencia educativa y de convivencia, con la seguridad de que en muchos casos es posible y que salimos ganando nosotros mismos y nuestro entorno más inmediato.

Una ciudad de las personas y para las personas.

JUAN FERRER RIPOLL / JOSA AROLA SIERRA
Concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Palma e ingeniera de Caminos, Canales y Puertos y directora de Movilidad del Ayuntamiento de Palma

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